El futuro de PlayStation y Xbox: ciclos de vida más cortos, suscripciones y ‘cloud’

Ambas empresas han decidido asemejarse al modelo de negocio de los smartphones, con revisiones de hardware constantes y servicios compartidos entre distintas plataformas dentro de un mismo ecosistema.

La actual generación de consolas entra en su recta final y todo está a punto de cambiar. Sony, dueño de PlayStation, y Microsoft, propietario de Xbox, ya comienzan a dejar pistas sobre el futuro de las consolas. La estrategia de los pesos pesados de la industria ha pasado por el lanzamiento de plataformas intergeneracionales, los servicios de suscripción y el almacenamiento en la nube como sustito a la estantería de casa, unas bases que definen lo que está por venir. PlayStation 5 y la futura Xbox, apodada como Project Scarlett, proyectan su llegada a los mercados para 2020, según apuntan diversos analistas. De cumplir con dicho calendario, esta generación habrá sido una de las más cortas de la historia de los videojuegos, siendo la primera en la que las compañías lanzan consolas de gama premium a mitad de ciclo. Por primera vez en la historia, ambas compañías decidieron lanzar un hardware más potente sin que ello supusiera un salto generacional. A finales de 2016, Sony inició la comercialización de PlayStation 4 Pro, una revisión de PlayStation 4 que aseguraba un mejor rendimiento en los juegos y unas mayores capacidades técnicas. La plataforma se concibió para alargar la generación de consolas, dado que el hardware de estas ya estaba obsoleto respecto a la vanguardia tecnológica de otros sistemas como el PC. Microsoft emuló la jugada un año más tarde con el lanzamiento de Xbox One X, una consola premium que ofrecía una tecnología más avanzada que la Xbox One estándar. En ambos casos, las máquinas eran compatibles con sus hermanas menores, lo que ha habilitado un ecosistema de servicios compartidos. Ello ha permitido que, por ejemplo, tanto los usuarios de Xbox One como los de Xbox One X puedan jugar a los mismos juegos, con la diferencia que los poseedores de la última lo hacen a una mayor calidad técnica.

Xbox apostará por la retrocompatibilidad con juegos y servicios en su próxima consola

“Creo que son los juegos los que irán evolucionando más allá de las generaciones de consolas, y me gustaría que siguiésemos manteniendo el hardware como algo multigeneracional”, expresó Phil Spencer, director general de la división Xbox, el pasado junio. Las empresas están cambiando su forma de enfocar el negocio de las consolas: se puede lanzar nuevo hardware sin comprometer los juegos o los servicios de pago obtenidos en la anterior generación. Es una estrategia muy similar a la que realizan los fabricantes de dispositivos móviles, que cada año lanzan nuevos terminales sin que ello suponga necesariamente un cambio de sistema operativo, con nuevas aplicaciones y servicios. Lo mismo ocurre en el mercado de los ordenadores, donde no se compromete la información almacenada o los servicios contratados en anteriores sistemas. Esa estrategia es la que Microsoft ha afirmado que llevará a cabo con Project Scarlett. La compañía estadounidense planea hacer de la próxima Xbox un salto en cuanto a hardware, pero manteniendo la compatibilidad con los juegos y servicios de Xbox One. De este modo, los jugadores que decidan continuar jugando en la futura máquina de Microsoft podrán conservar todo lo invertido en la actual generación. Ese movimiento no está tan claro por parte de Sony, que históricamente ha sido partidaria de cortar de raíz con la anterior consola cada vez que ha lanzado nuevo hardware al mercado.

En ese futuro escenario cobrarán importancia los servicios por suscripción, presentes en los últimos años en el sector, pero con mucho camino aún por recorrer. Se trata de un modelo de negocio que con el paso del tiempo está ganando cada vez más peso en las cuentas de resultados de los grandes grupos tecnológicos. La propia Microsoft, por ejemplo, aumentó un 14,3% su cifra de negocio en el último ejercicio gracias sobre todo a su plataforma cloud, que creció cerca del doble sólo en el último trimestre, y a su software corporativo. La empresa de Redmond lanzó el año pasado Xbox Game Pass, un servicio integrado en Xbox One que pone a disposición del usuario un catálogo de juegos a precio de suscripción. La compañía se ha inspirado en modelos de negocio como el de Netflix y Spotify para crear este servicio, ofreciendo los títulos desarrollados por sus estudios internos en exclusiva a través de esta aplicación. El objetivo de Microsoft es que esta clase de servicio gane peso en el futuro, a medida que la industria se aboque hacia el gaming en la nube.

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